King Kong

Repasando los clásicos: King Kong (1933)

Me encontré cara a cara con la realeza del terror en el Dryden Theatre durante una proyección teatral especial de “King Kong”, con la invitada especial Victoria Riskin.

Recientemente asistí a una proyección muy especial del original. King Kong (1933) protagonizada por Fay Wray y Robert Armstrong. Estuvo presente Victoria Riskin, la hija de Fay Wray y el consumado guionista Robert Riskin. Pasé un tiempo espléndido.

Si ha leído mis artículos lo suficiente, sabrá que el Dryden Theatre en Rochester, NY, es mi segundo hogar. He presenciado y revisado muchas proyecciones de películas gracias al Dryden y también he conocido a personas destacadas. Esta proyección no fue una excepción.

La proyección comienza con una fascinante y sentida introducción de Victoria Riskin, cuya capacidad para contar una historia es verdaderamente notable.

Esta introducción ayudó a enmarcar tanto la película King Kong (1933) y el personaje a los ojos de su actriz principal y coprotagonista. Después de la presentación, las luces se apagaron, se levantó el telón y todos se sentaron con ansias expectantes. Cuando los primeros fotogramas de la película iluminaron la pantalla, un escalofrío recorrió mis dedos hasta mis pies. Había esperado mucho tiempo para ver el original. King Kong en 35 mm. En ese momento, mi sueño se estaba haciendo realidad.

La proyección de King Kong (1933) fue de maravilla. Todos se sintieron atraídos por la magia de la película como polillas ante una antorcha en alto. Todos caminamos penosamente por la isla del cráneo, todos caímos del Empire State Building, y todos rugimos triunfantes cuando Kong golpeó su pecho contra el cadáver de un tiranosaurio rex.

No éramos solo una audiencia, éramos un equipo de extras que pagaba una pequeña suma para “aparecer” en la película 85 años después de su estreno.

Esta experiencia inmersiva se puede atribuir en parte al estado de la impresión que se proyectó. Solo unos pocos sonrojos menores asomaron a sus cabezas. De lo contrario, la película se veía impecable.

Después de la proyección, se llevó a cabo una esclarecedora sesión de preguntas y respuestas con Victoria Riskin, acompañada de una pequeña firma del nuevo libro de Victoria Riskin, “Fay Wray y Robert Riskin: A Hollywood Memoir”. Compré una copia e hice que Victoria la firmara.

Si aún no puede decirlo por esta reseña entusiasta, me lo pasé GRANDE viendo King Kong (1933) y conoció a Victoria Riskin en el Dryden Theatre.

Como de costumbre, asistí a la proyección con mi mejor amigo y colega crítico Josh Blodgett, quien también disfrutó inmensamente de la proyección. Si alguna vez se encuentra en Rochester, NY, tómese el tiempo para asistir a una proyección en el Dryden Theatre. Nunca defraudan.

Un agradecimiento especial al Dryden Theatre por permitirnos a Josh y a mí asistir a este evento inolvidable.