Drive-In Dust Offs: LA CORRUPCIÓN DE CHRIS MILLER (1973)

Ofrezcamos un aplauso lento por las películas de movimiento lento; los que quieren que te apoyes e inviertas un poco más de tiempo (o mucho) para conocer mejor a los personajes, o entretejen palabras y hechos en la trama de la historia para enriquecer la experiencia. A veces es una mierda de edición. Así que va; pero La corrupción de Chris Miller (1973), un psicotriller español golpeado por momentos de espantosa grandeza, se vuelve lentamente para desvelar una sórdida historia de engaño, confianza, curiosidad carnal y el ocasional asesinato sorprendente. Se mueve con deliberación y respeto por la historia.

Lanzado en casa en mayo y no llegará a Estados Unidos hasta septiembre del 75, La corrupción de Chris Miller (también conocido como La corrupción de Chris Miller, Detrás de las contraventanas, Pastel de Patty, Pastel de Patty, Asesino, Hermanas de la Corrupción) recibió críticas sólidas en su mayor parte, y los críticos elogiaron al director JA Bardem (Muerte de un ciclista) toque hábil tanto con los momentos tranquilos como con la violencia explosiva. Comercializado para competir con el popular giallo italiano del día, Chris Molinero toma una ruta diferente: la locura, el gaslighting y la codicia en un vals cargado de bombas, con todos los ojos puestos en los tres bailarines principales.

Abrimos en una campiña española lluviosa como intérprete de burlesque retirada (Perla Cristal – La furia del hombre lobo) intenta echar a su novio pasajero de dos semanas; vestida con su máscara de Charlie Chaplin y su sombrero de copa, él le dice un sangriento adiós antes de salir corriendo por el bosque. Corte a la cercana mansión de Ruth Miller (Jean Seberg – Jadeante) y su hijastra Chris (Marisol – Los dias del pasado); Chris está obsesionada por dos eventos recientes: su padre los dejó el año anterior y luego fue violada en la ducha de un vestuario, y se apoya en Ruth para que la cuide, aunque a regañadientes.

Introduzca un Barney Webster (Barry Stokes – Presa), un viajero británico que recorre la campiña española; su lengua suelta y su frente diabólico lo congracian con Ruth, y se encuentra a sí mismo como el nuevo manitas en la residencia Miller. Chris no está contenta, ya que no confía en Barney; tampoco debería hacerlo ella mientras él fisgonea por la casa en busca de tesoros. La aparición de Barney coincide con una serie de asesinatos impactantes en el área (una continuación de nuestra salva de apertura), incluida una familia entera en una granja; a pesar de seducir a ambos, Chris y Ruth se convencen de que Barney tiene más en mente que lujuria …

La corrupción de Chris Miller ofrece cierta similitud con el giallo: la belleza del campo no es una anomalía en el subgénero, y tampoco lo es la visión fetichista del abuso de cuchillos; donde se extravía es donde realmente brilla.

Este no es un procedimiento policial, pero es un misterio; nuestro asesino está disfrazado, y de una manera diferente cada vez. Bardem y el escritor Santiago Moncada (Hacha para la luna de miel) dejan muy claro que quieren que pienses que es Barney huyendo de la escena del artista burlesco, al menos por detrás. Pero, ¿qué hay de Chris y el histérico apuñalamiento de su almohada durante una pesadilla particularmente estresante? Seguramente ella califica como sospechosa, y la personalidad alternativamente hosca / exasperada de Marisol obtiene un buen kilometraje de una película que se ralentiza para presenciar tres crisis simultáneas: Ruth, Chris y, en menor grado, Barney.

Es importante comenzar con Ruth; ella es en esencia la matriarca de ambos Chris y Barney: con Chris, sus instintos no siempre son maternal (ni fraternal), y Barney se convierte en un mocoso petulante que necesita ser reprendido además de acostado. Puede estar pensando que Ruth tiene algunos problemas que resolver, pero aparte de un anhelo por su hijastra reemplazado solo por su deseo de arruinar su vida culpándola por la partida de papá, es bastante tímida y bien adaptada. Interpretada por Seberg, también manipula astutamente a Chris, pero falla en sus intentos de cortejar a Barney, por completo. Seberg trae una elegante tristeza a una mujer solitaria desesperada por amor, atención y venganza profundamente arraigada. Barney parece ser nada más que una versión totémica de la masculinidad (y ligeramente dibujada con un propósito), pero el giro jocoso de Stokes hace que sea difícil odiarlo y, además, no es más que sincero en sus intenciones con las damas.

Es nuestra señorita titular quien tiene el bagaje más psíquico arrojado sobre ella; Desde su violación hasta problemas de abandono, Chris construye un muro que ni siquiera Ruth puede atravesar. Esto le sirve bien, ya que es manipulada por ambos lados y, francamente, no creo que nadie en este triángulo sea apto para una relación.

Esto es lo que hace que el tiempo de inactividad entre la apertura que debería ser icónica y los impactantes eventos del tercer acto sea agradable, y más de lo necesario; la predisposición mental de nuestros tres antagonistas establece un vaivén que ilumina la codicia cegadora y la locura creciente en cada uno, mientras mueve al espectador a través de la historia. Entonces, cuando la violencia golpea, como ocurre con la familia masacrada en la granja al final de la película, el resultado se siente sísmico; las exhibiciones de ópera de telenovelas dan paso al terror visceral a cámara lenta mientras nuestro asesino deja una marca que se siente palpable, dada la mayor credibilidad de Juan Gelpi (Cripta de los muertos vivientes) cinematografía vívida y hermosa.

La corrupción de Chris Miller muestra que los venenos de la mente pueden ser lentos para dañar o rápidos para matar. También muestra que Gialli no tiene el mercado acorralado por motivos ridículos y asesinos.

La corrupción de Chris Miller está disponible en Blu-ray de Vinegar Syndrome.

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